lunes, 24 de marzo de 2014

Mamá está a dieta

#mamaestaadieta (c) Celia Ramón
Horror. Mamá se ha pesado esta mañana. Se nota en la cara de fustigamiento que tiene al mirar con rencor su café con leche de cada mañana. Y en que hoy no hay pan tostado con tomate en su plato de desayuno. Mala señal. Eso significa que falta el canto de un duro para que patatas fritas, galletas, chocolate, y hasta el queso desaparezcan de la despensa. Esa que es "por sí vienen invitados" o "para lis niños" pero que de vez en cuando acaban en su cadera (eso dice ella). Falta aún menos para que mire con cara de pena los restos de spaguetti carbonara de nuestros platos. Y para que nos caiga bronca por no acabarlos. 

Mamá ha lanzado el grito de guerra (a ver lo que dura): A la nevera pongo por testigo que no vuelven los piscolabis a esta casa hasta que la #malamadre recupere la cintura. Niños, pedid chuches a la #buenaabuela, #mamaestaadieta!

En versión mamá: 

Se acabó lo que se daba (c) Celia Ramón Wyser
¡¡¡Qué tragedia!!! Lo de los pantalones que no abrochan y las estrecheces nada tiene que ver con la hinchazón de la regla (burda excusa autocomplaciente). Es lo que temía. Esto pasa de castaño oscuro. Hay que empezar la dieta YA. Objetivo:  "caber en los vaqueros sexy (sin parecer una butifarra)". Es que no hay manera de ser una mujer trabajadora estrenada que come en el trayecto de metro entre la oficina y el colegio, mujer amante y sexy ,y a la vez mamá. Mamá de las de: "comete los restos para no tirar los" o "prueba la pizza que hemos hecho juntos, mami" o "mamá, porqué si hay que comer de todo no comes lo mismo que nosotros". 

Es una tortura china. Estar a dieta permanente en una casa con niños que necesitan muuuuuchos hidratos para crecer. Que tienen abuelos cargados de chucherías. Que invitan a gente a casa a merendar o tomar un piscolabis. Que se piensan por la pasta, las ensaimadas y la carne rebozada. Que tienen una abuela que cocina maravillas como lentejas, cocidos, carne en salsa o canalones (y nos viene muy bien para los fines de semana) pero que es incompatible con conservar tan siquiera una talla cuarenta. 

Pero pasa de castaño oscuro. Y como más allá de correr de un lado a otro tras los mellizos no hay ni tiempo ni dinero para gimnasios (sí, correr a las diez y media de la noche o las cinco de la mañana es gratis, vas a venir tú conmigo?) sólo que eliminar cualquier vestigio de comida que no sea verde en casa. Excepto el aguacate, claro. Deseadme suerte. Mi familia la va a necesitar. 

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