lunes, 16 de julio de 2018

Que los miedos ajenos no guíen tus pasos


Venga, va, que tú puedes... Que los miedos ajenos no guíen tus pasos. 

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No, hijo, no, ni siquiera los miedos heredados. Ni los de tu madre. Ni los de tu padre. Claro que yo quiero enseñarte prudencia. Que quiero que no te pase nada malo. 

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Pero eso es imposible, así que será mejor que asuma que tienes que superar tus propios retos, lanzarte. Será mejor que asuma que la maternidad es más enseñarte a caer y levantarte, a volverlo a intentar, que a evitar saltar por si pasara algo (que de hecho no sabes si realmente sucederá). 

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Será mejor que te enseñe a prepararte. A ir paso a paso hacia la meta. A saltar primero el bordillo bajo antes que el alto. A saltar primero de pie antes de hacer un mortal. Será mejor que te enseñe que todo se puede, o casi todo, pero con esfuerzo. Y que de nada vale dejarlo estar al primer trompazo. Ni frustrarse. Ni dejar de intentarlo... 

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Más vale que te enseñe que a pesar de todo, a veces, no se puede. Ni queriendo. Y no pasa nada si lo has i rentado con todas tus fuerzas. 

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Será mejor que aprendamos, juntos, a no tener miedo. 

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Salta, hijo, salta. Y que ningún miedo ajeno guíe tus pasos. 

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lunes, 9 de julio de 2018

Niños felices y la buena maternidad: lo estás haciendo bien



De cuando los niños sonríen desde la boca hasta los ojos y sabes que son niños felices... Luego lo haremos mejor o peor como padres, helicóptero o apisonadora o duros o la etiqueta que sea... Pero felices. Y eso, señores, es lo que yo llamo una maternidad real, una buena paternidad, un "no lo estás haciendo tan mal, después de todo". 

Que vivan los niños felices con padres felices ;) 

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miércoles, 13 de junio de 2018

El drama del caracol gigante que murió en el coche o los dramas infantiles


mis hijos les chiflan los caracoles. Cogerlos, pasearlos encima de una ramita, darles lechuga, ponerles nombre como "Cara" y hacerles una casa en un tupper con hojas verdes. 



La pasión por estas "mascotas" a veces nos ha llevado al drama: véase el caracol "gigante" que Pol adoptó el año pasado en Suiza y que llevó durante dos días allá donde fuéramos. La primera noche logramos convencerle de que no dormirá con él sobre su almohada por si lo chafaba, pero pasamos media mañana al día siguiente buscando al animal que había escapado de su confortable tupper-hogar. 




El segundo día nos babeó un viejo álbum de fotos. 


Al tercero, se empeñó en llevarle todo el día de excursión. Íbamos a visitar Gruyere y le dijimos que lo dejase en en prado verde junto al parking del coche para que fuera feliz porque no podíamos entrarlo en el castillo ni pagarle entrada ("¿pero por qué no si es de la familia?", preguntó el niño). Lo del prado no le convenció porque "se iba a escapar". De regreso a casa encontramos al caracol cocido en su baba en el maletero del coche. 


- Corre, tira el cadaver en la hierba que no lo vea a ver si con el tiempo se despista y se olvida... 


Y el niño apareció corriendo y tiramos el caracol a toda velocidad entre las hierbas...  Con tan mala pata que lo vio, al día siguiente. 


Funeral y todo tuvimos que hacer. No os digo más. 


¿En vuestra familia también tenéis dramas de esta magnitud? 


martes, 12 de junio de 2018

La conciliación son los padres: vacaciones escolares y jornadas intensivas


A mi la jornada intensiva me tiene agotada perdida... 


Cooooorrreeee, entra a trabajar antes...


Cooorreeeee... Ves a buscar a las fieras. 


A las 15:30h no hay quien vaya al parque y como tenemos playa cerca, pa'llá que vamos cargados de bártulos. Total, para no despegar ojo de las grandes olas que están a punto de succionar a los mellizos pero que ellos disfrutan como la mejor atracción de circo. Saltan, corren, hacen la croqueta... 


Y cuando salen a jugar con palas y "por fin" pienso que me voy a relajar un poco (solo un poco), deciden hacer agujeros como para llegar a China (cualquier día alguien cae en el pozo y me demanda a la americana) o deciden enterrarse... 




Enternecedor, ¿verdad? Si no fuera porque acaban a la freña porque uno quita o pone arena donde no debe y el otro lanza arena a cara, boca u ojos... Y claro, acabamos unos escupiendo arena y enfadados, otros diciendo "yo no he hecho naaaaadaaaa" y la menda con pelos de loca y cara de pasmo. ¿Donde quedaron las tardes relajadas de playa y sol con libro y pereza incluidas? 


Aish, que dice @malasmadres que las vacaciones escolares (y jornadas intensivas) son fuente de estrés familiar (véase de las madres principalmente). 


Cito.. "Las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina o, lo que es lo mismo ya, a la vuelta de una semana... Es indudable que las vacaciones de verano se han convertido en un periodo de estrés por la dificultad que supone para madres y padres conciliar. En este reportaje que ha escrito Eva Millet Malagarriga para la revista de La Vanguardia Magazine, nos ha preguntado si las madres vamos mucho más agobiadas en verano y por qué. También Eva nos recuerda que "las vacaciones de los niños han pasado de ser época de descanso, con pocos planes y mucho libre albedrío, a convertirse en un periodo hiperactivo, donde la cuestión de la conciliación familiar resurge con fuerza. Pero, pese a estos cambios, el verano sigue siendo una gran oportunidad para reconectar con los hijos y generar familia.La única condición: encontrar la calma huyendo del modelo de hiperpadres que quieren formar hiperniños".  (Dice Malasmadres en su post https://www.facebook.com/214225512088885/posts/1230843693760390/)


A nosotros se nos va un sueldo entero en pagar un Casal a los mellizos (menudo negocio tienen montado). Cuestión de que se entretengan y estén cuidados. La buena abuela les va a buscar para comer y nos ahorramos el comedor y la tarde. Pero aún así no nos queda apenas presupuesto para hacer nada las tres escasas semanas que los padres tenemos vacaciones así que tenemos que tirar de planes baratos o quedarnos en casa. Todo sea para poder luego pagar el billete al pueblo para las tres semanas de vacaciones escolares que quedan por cubrir para que las pasen con primos y tíos. Un descalabro económico que empieza en mayo y acaba en octubre del que apenas nos recuperamos para Navidad y un quebradero de cabeza para organizarse. ¿Estresada yo? ¡Qué vaaaaa!


En serio, sí, no hay duda, es un estrés porque entre otras cosas las mujeres, mayoritariamente, ya no son amas de casa al uso. Y claro, tus jefes no entienden que las vacaciones escolares duran una eternidad que no hay abuelos, casales, actividades ni vacaciones paternas que abarquen tanto infinito. 


Como dice @mamaenbulgaria (y una servidora), la conciliación son los padres (véase sobretodo las madres, para qué nos vamos a engañar). 


Pero oye, que yo tengo propósitos de vacaciones claros: 

- Ir improvisando 

- Dar valor a pequeñas actividades cotidianas en familia, nada de planes grandilocuentes 

- Disfrutar de la pereza, el vaguear, los libros, las excursiones y los juegos de mesa (esto me lo pensaré que soy poco de juegos como @palabrademadre) 

- Dar autonomía a los peques 

- Intentar no ir por la vida cual loca histérica aunque los mellizos se peleen por cosas "mega importantes" o cuando salten de paredes de dos metros haciendo el pino.

- Y conciliar, claro, sin arruinarnos por el camino! 



domingo, 3 de junio de 2018

Aprender a ganar... y sobretodo a perder: la competencia entre gemelos y el break dance

Segunda competición infantil de break dance, y las que nos quedan. En "Artescape" pasamos una tarde fantástica haciendo graffitis, saltando y disfrutando del baile. Fuimos a ver y aprender y bailar y... competir. ¡Y nos queda camino para aprender a perder, a ganar y a alegrarnos por los demás!

En este caso eran pocos niños compitiendo así que había muchas opciones de estar en la final (ganar teníamos claro que ganaría @bboy_soul2006 que para eso es "muy pro" como dicen los mellizos). ¿Pero qué pasa cuando uno está convencido que "por lo menos" estará en la final y será segundo pero el que pasa en realidad es su gemelo? Pasa que el drama está servido.

Es difícil hacer entender a un niño de 8 años que aunque tú te esfuerces mucho y lo hagas bien, otra persona puede hacerlo mejor, tener mejor día que tú o simplemente tener suerte.

Es complicado estar luchando con tu frustración y tus demonios y tener que felicitar a tu hermano, gemelo, siempre ahí presente desde que naciste, en el cole, en la habitación, en tus aficiones, en tu día a día... Que sí, es mucho más que un amigo e incluso mucho más que un hermano, pero también es tu mayor competidor.



La competencia entre gemelos es constante. Compiten por todo. Si uno es bueno en mates el otro intenta destacar en lectura, si uno hace manualidades o otro se dedica a saltar cada vez más alto...

La pasión de los mellizos por el baile es compartida, pero es cierto que fue Pol el que inició el movimiento break en el patio del cole el curso pasado. Es su terreno, más físico, haciendo piruetas y puños a todas horas. Pero Izan tiene ritmo, y atiende, se concentra, aprende... Ayer los dos bailaron genial pero solo podía pasar uno y con ocho años cuesta aceptar la derrota y al mismo tiempo el premio.

Por suerte, poco a poco lo encauzamos y pudimos apreciar lo bien que habíamos pasado la tarde conociendo a BBoy Iker, a su hermana, su familia y viendo bailar a un montón de buenos bailarines de diferentes estilos.

Nos fuimos además con un buen consejo de @ para disfrutar del ambiente del buen baile sin caer en frustraciones y autoexigencias: durante unos años iremos a los festivales a disfrutar y aprender, a mirar, a conocer, y a perder. No a hacerlo mal, lo haremos lo mejor que podamos, pero sin presión, sabiendo que venimos a perder. Y cuando sea el momento, ya iremos a ganar. Pero para ganar, hay que saber perder, y hay que saber felicitar a los ganadores con humildad y con franqueza.

Es increíble lo que aprendemos a través de los peques. Al principio había quién nos decía si el baile sería una buena extraescolar para un niño (masculino, que en femenino nadie se plantea si es buena extraescolar), si el break dance no es de "chungos" o demasiado callejero, que vamos a empujar a los niños a un mal ambiente. Pero es todo lo contrario.

En los festivales de street dance se respira amistad, compañerismo, superación, reto, colaboración y mucha pasión por el baile y la música. Hay mucho tatuaje y pintas que algunos definirán como raras. Pero yo me quedo con que es un deporte individual y al mismo tiempo en equipo. Me quedo con gente sana, buen rollo y muchas sonrisas. Y con lecciones de vida como la de aprender a ganar y sobretodo a perder. Que a pesar de los esfuerzos que uno haga, en esta vida te tocan más de perder que de ganar y hay que saber seguir adelante con la misma energía positiva (o más) que si hubieras ganado. O el baile se habrá acabado.



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