jueves, 23 de abril de 2020

Los gemelos escriben 2 cuentos de un Sant Jordi confinado: ¡te sorprenderán!

Los mellizos han escrito dos cuentos de Sant Jordi para el telecolegio que nos ha tocado vivir este año de coronavirus y encierro en casa. La temática era libre: un cuento de Sant Jordi que tuviera que ver con el confinamiento en casa. Y el resultado de estos cuentos escritos por niños de 10 años es tan increíble (sí, sí, habla la madre con total "objetividad" que os lo comparto para disfrute colectivo y para desearos a todos un muy feliz día del libro y la rosa, un feliz Sant Jordi aunque sea en casa (que es lo que toca, y ya van 42 días).

Los traduzco en castellano y al final os dejo la versión original en catalán. Tened en cuenta que no les he corregido nada, es "tal cual".

¡Feliz día!





La leyenda de San Jorge - Pol

Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo de la comarca del Ripollès, había un dragón. Aquel dragón no era como todos los dragones, él no tiraba fuego ni cosas de estas, él tenía una cosa que no era muy buena, mejor dicho, no era buena para nada!!! El dragón tenía un virus al que la gente del pueblo llamaba coronavirus. Este virus consistía en hacer que la gente se pusiera muy enferma, y esto hacía que los hospitales se colapsaran. Un día el dragón llegó al pueblo para transmitir el coronavirus a toda la gente del pueblo. Hubo 50 personas del pueblo que se tuvieron que ir al hospital para curarse, el problema era que no tenían cura para el coronavirus. Todos los médicos del pueblo intentaron encontrar una cura. Había un médico que se llamaba Jordi que encontró un pequeño remedio. El médico Jorge dijo a todo el pueblo que se quedaran en casa. Sobre todo se lo dijo al rey, a la reina y a la princesa.El médico Jordi también dijo que cada día se lavaran las manos tres veces y que mientras se enjabonasen cantasen la canción de cumpleaños feliz. Al día siguiente volvió el dragón a transmitir el coronavirus. Como la gente estaba en casa el dragón no podía transmitir el virus. El dragón vio en la plaza una cruz enorme y se metió encima, una red lo atrapó y entre todo el pueblo, con guantes, cogieron la red y se lo llevaron donde dijo el médico Jordi. Había un bañera enorme, metieron al dragón dentro de la bañera y lo limpiaron entero. El coronavirus se fue del dragón y el virus se convirtió en una rosa. El médico Jordi le dio la rosa a la princesa. Finalmente, el rey le ofreció al médico Jordi que se casase con la princesa, pero el médico Jorge dijo que no, que la decisión era de la princesa y de él mismo. Además, que él tenía que ir a salvar otros pueblos del Ripollès. Y así el médico Jordi se fue él solo con su carruaje con caballos blancos, que la gente llamaba ambulancia.

LA LEYENDA DE SAN JORGE - Izan

Un día de Abril en una ciudad hubo un problema, ¡había un dragón! El día que apareció en la ciudad todos tuvieron un disgusto muy grande ¡porque se comía las ovejas! Con el dragón allí, en el pueblo no sabían qué hacer si se acababan las ovejas porque entonces el dragón se los comería a ellos. Un día decidieron que toda la ciudad estarían en sus casas confinados para que el dragón no los encontrara cuando se hubiera comido todas las ovejas. Pero, un día el dragón descubrió que la ciudad estaba habitada porque alguien salió a comprar. Y entonces el dragón se llevó a la princesa para vengarse. En ese momento llegó un príncipe que se llamaba Jorge y habló con el rey. La majestad suplicó a Jorge que salvara a su hija. El príncipe fue a salvar a la princesa. ¡Fiumi!, hizo la espada. -Ya lo he matado-, dijo el príncipe. De la sangre del dragón surgió algo extraordinario, una rosa. Y ese día se llamó la leyenda de San Jorge y todos dejaron de estar encerrados en casa.

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Las versiones originales en catalán

La llegenda de Sant Jordi - Pol

Fa molt i molt de temps, en un petit poble de la comarca del Ripollès, hi havia un drac. Aquell drac no era com tots els dracs, ell no tirava foc ni coses d’aquestes, ell tenia una cosa que no era gaire bona, més ben dit, no era bona!!! El drac tenia un virus que la gent del poble li deia el coronavirus. Aquest virus consistia en fer, que la gent es poses molt malalta, i això feia que els hospitals es col·lapsessin. Un dia el drac va arribar al poble per transmetre el coronavirus a tota la gent del poble. Hi va haver 50 persones del poble que es van tindre que anar al hospital per curarse, el problema era que no tenien cura per al coronavirus.Tots els metges del poble van intentar trobar una cura. Hi havia un metge que es deia Jordi que va trobar un petita curació.El metge Jordi va dir li a tot el poble que es quedessin a casa. Sobretot li va dir al rei, a la reina i a la princesa. El metge Jordi també va dir que cada dia es rentessin les mans tres vegades i que mentres s’ensabonaven cantin la cançó d’aniversari de moltes felicitats. Al dia següent va tornar el drac a transmetre el coronavirus. Com que la gent estava a casa el drac no podia transmetre el virus. El drac va veure a la plaça una creu enorme i es va ficar a sobre, una xarxa el va agafar i tot el poble amb guants van agafar la xarxa i se’l van emportar on va dir el metge Jordi. Hi havia un banyera enorme, van ficar al drac dins de la banyera i el van netejar sencer. El coronavirus es va anar del drac i el virus es va convertir en una rosa. El metge Jordi li va donar la rosa a la princesa. Finalment, el rei li va oferir al metge Jordi que es cases amb la princesa, però el metge Jordi va dir que no, que la decisió era de la princesa i d’ell. A més que ell tenía que anar a salvar altres pobles del Ripollès. I així el metge Jordi es va anar ell sòl amb el seu carruatge amb cavalls blancs, que la gent anomenava ambulancia.

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LA LLEGENDA DE SANT JORDI - Izan

Un dia d’Abril en una ciutat va haver-hi un problema, hi havia un drac! El dia que va aparèixer a la ciutat tots van tenir un disgust molt gran perquè es menjava les ovelles! Amb el drac no sabien què fer si s'acabaven les ovelles perque el drac se'ls menjaria a ells. Un dia van decidir que tota la ciutat estaria en les seves cases confinats perque el drac no els trobés quan s’hagués menjat totes les ovelles. Però, un dia el drac va descobrir que la ciutat estava habitada perquè algú va sortir a comprar. I llavors el drac se'n va emportar a la princesa per venjar-se. En aquell moment va arribar un príncep que es deia Jordi i va parlar amb el rei. La majestat va suplicar al Jordi que salvés a la seva filla. El príncep va anar a salvar a la princesa. Fium!, va fer l’espasa. -Ja l'he matat-, va dir el príncep. De la sang del drac va sorgir una cosa extraordinària, una rosa. I aquell dia es va anomenar la llegenda de Sant Jordi i tots van deixar d’estar tancats a casa.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Hoy ha sido un día feliz (o el día de la felicidad es cada día)

Querido hijo,

Hoy ha sido un día feliz.

No porque sea el día de la felicidad ni porque sea el inicio de una nueva primavera. Hoy ha sido un día feliz precisamente por pura cotidianidad.

Porque nos hemos despertado en una cama, bajo un techo, rodeados de cosas que consideramos nuestras.

Porque hemos desayunado tanto como hemos querido y teníamos opciones.

Porque mamá ha ido al gimnasio mientras papá se ocupaba de llevar a los niños al colegio después de despertarse, cada uno a su ritmo.

Porque los niños van al colegio. Y es público y gratuito y seguro y un montón de cosas positivas más.

Porque tenemos trabajo, remunerado, y nos gusta lo que hacemos.

Porque comemos, bebemos, disfrutamos de un café...

Porque hemos ido a una revisión médica. Y el sistema de salud también es público. Y el pediatra tenía una sonrisa.

Porque hemos escuchado música, qué lujo, y bailado.

Y hemos cocinado, en nuestra cocina.

Y hemos cenado en familia.

...

¿Ha sido un día perfecto? Seguramente no.

¿Ha sido anodino, común? Sí, como tantos otros.

...

Y sin embargo, la felicidad es eso. La familia, los amigos, los compañeros de trabajo, el trabajo, la profesora que sonríe, el médico que atiende...

La felicidad no son fuegos artificiales. No es superlativa. Es sencilla, y cotidiana. Por eso se nos pasa de largo tantas veces.

Y claro que podemos estar tristes, llorar, enfadarnos, frustrarnos, sentirnos estafados o indignarnos o gritar. Sentir con todos los sentimientos disponibles y sin caer en la tiranía de la felicidad aparente, también es felicidad.

Porque felicidad es sentir, libremente, y vivir, viviendo.

Feliz día de la felicidad (cada día). 


#DIADELAFELICIDAD #felicidad #lafelicidaddelaspequeñascosas #lafelicidaderaesto 

miércoles, 27 de febrero de 2019

Cómo hacer cenar vegetales a los niños y no morir en el intento

Cena en construcción...

O como fracasar en el intento de hacer comer vegetales y verduras a tus hijos con alegría.

Yo lo intento: pongo un surtido de colores y fornas, de ingredientes para todos los gustos (porque a un mellizo le gusta la zanahoria y odia el tomate y el otro adora los tomates cherry), la lechuga es de las que les gusta, el pimento rojo es cosa mía y del padre (ofrezco pero no obligó), aliño para el que quiere aceite y sal y para el que prefiere limón o vinagre o sal de Ibiza o sal de Mallorca con hierbas. Pongo pollo dorado. Frutos secos. Hasta olivas. Y unos fresones dulces y rojos de postre.


Todo muy sano.

Todo muy rico.

Todo muy respetuoso. Mi cena en construcción, mi noche de las ensaladas semanal donde cada cual construye la suya (lechuga obligatoria y por lo menos otro vegetal a elegir obligado).


Todo preparado para ser buena madre y educar en buenos hábitos alimentarios.


Y luego llegan los gemelos. Corriendo. Ilusionados ante la llamada "Aaa ceeenaaaaar".


Y frenan en seco.

Y se les pone la cara larga y las comisuras de los labios fea.

Y pasamos una cena de aquella manera. Yo intentado dar conversación "qué tal el día" y ellos mareando la lechuga con el tenedor a ver si por mareo o por los rayos láser de la mirada desaparece.


En fin.

Así no se puede ser buena madre. Mi cena en construcción ha quedado en eso... En meras ilusiones de madre esperanzada.


 Ilusa.


PD 1: Igualmente, en casa se come verdura y vegetales cada día. Con excepciones. Pero cada día.


PD 2: Sí, yo como muuuuchaaaa verdura. Por el ejemplo no será. Decía la pediatra "si vosotros coméis fruta y verdura, acabarán comiendo también". Y comer, comen. Pero como si fuera tortura. Excepto las judías verdes con patatas, que eso sí les gusta.


PD 3: Hay que ver la paciencia y la perseverancia que se aprende a tener siendo madre. Y la imaginación que hay que echarle. No hay mal que por bien no venga. 


***

27/28 #febrerosinedulcorantes recta final del reto planteado por @victoriapenafiel en Instagram

miércoles, 20 de febrero de 2019

Casa: ese lugar donde te despereza bailando

C A S A... Hogar de bailes en el desayuno para empezar contento el día. Cada uno ha escogido una canción:
- Voy a pasármelo bien, de Hombres G
- Salta, de Tequila
- Gnanam Style, de Psy
- Happy, de Farrell Williams
- Si yo tuviera una escoba, de Los Sírex.
Adivinad quién escogió qué: pista, ha venido el abuelo a saludar...


C A S A...
Hogar en perpétuo movimiento y desorden organizado.
Acumulación de frases y recuerdos en la puerta de la nevera.
Hámsters rusos que giran y giran durante la noche en su rueda chirriante.
Desayunos a cuatro con zumo de naranja natural.
Prisas de última hora "ponte los zapatos que no llegamos". Y corriendo, pero siempre llegamos.

C A S A...
Hogar de sonrisas y abrazos. Y también de lágrimas y discusiones. Y de perdones.

C A S A...
Desorganizada, pero nuestra.
Llena de trastos varios, pero feliz, al fin y al cabo.
¿Y en tu casa cómo se levanta el día?


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Colaboración en Instagram @1parde2 20/28 de #febrerosinedulcorantes, reto diario planteado por @victoriapenafiel 

También participo en el carnaval de post #miercolesmudo junto a @soylamamarazzi ya que estamos ;) 

El #MiércolesMudo es un carnaval de blogs iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y retomado desde febrero de 2018 por La Mamarazzi. Participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto, que no necesite explicación, aunque si lo deseas, puedes incluir una breve descripción, alguna anécdota relacionada con la foto, o simplemente un título. Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Las fotos que participen deben ser aptas para todos los públicos. No se permiten fotos con contenidos racistas y/o discriminatorias.Tienes todo el miércoles para participar. No olvides compartirlo en RRSS con el hashtag #MiércolesMudo. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

miércoles, 6 de febrero de 2019

¿Se pelean mucho los hermanos gemelos?

Vuestros retoños, vuestros trocitos de cielo, vuestros amores infinitos que están para comérselos, ¿cuántas veces al día se discuten y se reconcilian con abrazos que cuestan vidas enteras? ¿Cuántas veces dicen "perdón" o "ha sido sin querer" como si fuera una coletilla? Que yo sé que se quieren con locura y que no pueden concebir su vida sin su hermano gemelo, pero hay días que no hacen más que chincharse, hasta que uno recibe un peluchazo. Y entonces se oye una voz en grito aguda...
"Maaaaammmáaaaaaaa, X  M E   H A  P E G A D OOOOOOOO".

¿Se pelean mucho los hermanos gemelos? Pues no sé la media peto a mí me parece mucho, muchísimo, aunque son peleas que vienen seguidas de reconciliaciones también continuas. Una relación amor - odio muy intensa. Y es que están todo el día juntos, tienen la misma edad, el mismo sexo (no sé si eso influye). Cooks Fenstra tiene respuestas, como siempre.

"También es cierto que las peleas forman una parte inherente a esta convivencia. Suelen ser frecuentes –algunos días casi continuas- por el hecho de compartir tanto tiempo juntos y estar tan unidos. También suelen ser vehementes, más que las peleas entre hermanos de distintas edades."

Mi experiencia personal lidiando con el tema hace 8 años:

Yo debo ser una @MALASMADRES en toda regla, tengo varias salidas:
- Hacerme la loca hasta que me llaman 3 veces más o el grito de dolor o llanto es genuino e indicativo de dolor.
- Subir al piso de arriba arrastrando los pies y poniendo cara de pocos amigos mientras avanzo peldaños
- Mirarles en silencio con cara de: "y ahora qué, venga, contadme vuestras versiones por orden y escuchando al otro"
- Decir "arregladlo, yo no estaba delante y no sé qué ha sucedido realmente, llegad a un acuerdo"
- Intermediar para llegar al abrazo.

Mi nivel de empatía e intermediación es inversamente proporcional a mi cansancio o al incremento de peleas por minuto cuadrado.

Que se pelean porque "ha tocado mi peluche sin permiso", "no me deja leer", "no quiere jugar a lo mismo que yo", "me tocaba a mi elegir película", "el 3 de octubre del año pasado me dijo...", "seguro que la semana que viene me hace...", "el último petit suisse era mío", "me ha tocado", "no me quiere dar un beso", "no me pide perdón", "me pide perdón pero de mentira"... Y así, infinito.

Que alguien me diga que el pasotismo maternal ante las cuitas infantiles entre hermanos es un buen método educativo y emocional porque soy incapaz de dar más de mí en este sentido.

Desde pequeños les hemos enseñado que:
- Pegar duele
- Que no sólo existe dolor físico, las palabras también hieren.
- Que ignorar a alguien también es violento y hace daño.
- Que hay que escuchar las razones del otro, y respetarlas.
- Que a veces hay que ceder, si para el otro es importante y le hace sentir bien y a nosotros no nos duele o no los cuesta.
- Pero que no hay que ceder siempre porque hacerse valer es importante
- Que "sin querer" no es excusa
- Que cuando algo se rompre se puede pedir perdón, se debe pedir perdón - de verdad- pero que aún reparado ya no vuelve a ser igual.
- Que pedir perdón no te da carta blanca para volver a empezar
- Que es importante quererse y respetarse.

Digo yo que tendrán que aprender a respetar el espacio del otro, a respetar la propiedad y los deseos ajenos, a no chinchar, a no dejarse provocar, a que dos no discuten si uno no quiere, a cuidar del hermano, a dirimir asperezas, a llegar a acuerdos... Qué bien va tener hermanos para aprender a andar por la vida.

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