martes, 26 de noviembre de 2013

Motivos para estar orgulloso de tu hijo

Noviembre 2013 (c) Celia Ramón Wyser
El amor de madre (y de padre) abarca mucho y hasta el más nimio detalle o la mueca mas ridícula nos parece el éxito más rotundo viniendo de nuestro hijo. Y ya se sabe, los nuestros son los más guapos, los más listos y los más buenos del mundo mundial. Sí, la objetividad no forma parte de la maternidad, por mucho que nos saquen de quicio en muchas ocasiones y vivamos contra las cuerdas y en una especie de montaña rusa de risas, cariño, enfados, riñas, cuentos, lecciones, canciones, más lecciones... Agotador, intenso, bonito... Todo eso, y más, ya lo sabemos. Y brasa, muy brasa, para los pobres sufridos que nos aguantan. Pero eso también es amistad. 

A pesar de todo, sin embargo, quiero reivindicar el valor del reconocimiento, de un buen alago a tiempo, de demostrar el orgullo que sentimos por nuestros hijos y especialmente ante ellos, a la cara y sin esconderse. Quizá a los españoles a los que ver esas escenas de película américana en que se dicen todo el rato y sin pudor "te quiero" nos produce un poco de empacho empalagoso, no nos vendría mal saber sacar más a pasear las alabanzas y no sólo las puntillas de los defectos y el "está bien, peroooo". Después de todo estamos educando personas, y hay valores y cualidades tanto o más importantes que ser obediente o el mejor estudiante del mundo. 


viernes, 22 de noviembre de 2013

La consolidación del trilingüismo en los gemelos

¡Oh sorpresa!, los mellizos de pronto cantan en francés. Es curioso como los juegos van y vienen.  Con un añito los mellizos les encantaba bailar y "cantar" y teníamos una lista de reproducción en Youtube para fomentar su parte lingüística francesa con canciones tradicionales. Luego superamos la fase Cantajuegos y se pasó la etapa bailes a favor de películas y dibujos. En la guardería cantaban, pero sin más. Y de pronto, ha sido empezar P3 y venir día sí, día también cantando. De pronto vuelven a pedir los videoclips de música, les vuelve a encantar el Maná Maná de los Muppets y las canciones tradicionales francesas que durante un tiempo fueron desterradas por el Gangnam Style, Britney Spears (como lo oís) y Efecto Pasillo: juro que lo escogen ellos. 


Es un orgullo anunciar que Pol e Izan se han arrancado a cantar en francés. Y es que mantenerme firme para hablarles siempre en francés en un entorno en que nadie más lo hace, no ha sido fácil. El padre ha ido aprendiendo con ellos, así que no es que fuera evidente darles a los niños instrucciones y al mismo tiempo comprobar si Andrés lo había entendido para que por lo menos, si no lo reforzaba, no lo contradijera. Alguna vez se ha dado que yo explicaba algo en francés y al segundo siguiente él daba una alternativa contraria, sin mala fé, en castellano. Pero más difícil todavía ha sido mantener mi conversación en francés cuando delante estaban los abuelos paternos, porque seamos francas, las instrucciones que damos son a veces tanto o más para los abuelos que para los propios niños (véase "con una chuchería hay suficiente por hoy, no se puede comer ninguna más"). La verdad, estos son los momentos que más he flaqueado, es poco práctico decirlo todo dos veces. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Imaginación, fantasía y mentira: la realidad a los 3 años

Lo sé, la historia de Pol es escatológica y, francamente no sé de dónde sale. Pero ya van por lo menos tres o cuatro veces que la cuenta y no he resistido la tentación de grabarla. Me hace gracia la imaginación que tienen en esta época de sus tres años y como inventan historietas a todas horas. Que si hacen un pícnic entre los dos gemelos en pleno pasillo con un pañuelo extentendo y coches que simulan la comida. Que si juegan a piratas que navegan sobre el sofá para escapar de los Gormitis malos que a su vez escapan de un mono malísimo que cinco minutos antes era el mago que hacía aparecer café en el horno de su cocinita. La frontera entre la fantasía, la realidad y la mentira es algo muy curioso de observar en la evolución de los niños. 

El cuento que podéis disfrutar en directo en el vídeo viene a ser que hace muuuuuuchaaaa caca; tanta, tanta que llegará hasta el cielo, y como no cabrá, y por la puerta del lavabo llegará hasta la otra punta de la casa e inundara el salón. Es más, saldrá por la ventana y caerá encima de la gente que pasea debajo. Puaj, dirán. Y querrán irse con su coche pero el motor no funcionará. 




El cocodrilo que nos come


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