viernes, 22 de noviembre de 2013

La consolidación del trilingüismo en los gemelos

¡Oh sorpresa!, los mellizos de pronto cantan en francés. Es curioso como los juegos van y vienen.  Con un añito los mellizos les encantaba bailar y "cantar" y teníamos una lista de reproducción en Youtube para fomentar su parte lingüística francesa con canciones tradicionales. Luego superamos la fase Cantajuegos y se pasó la etapa bailes a favor de películas y dibujos. En la guardería cantaban, pero sin más. Y de pronto, ha sido empezar P3 y venir día sí, día también cantando. De pronto vuelven a pedir los videoclips de música, les vuelve a encantar el Maná Maná de los Muppets y las canciones tradicionales francesas que durante un tiempo fueron desterradas por el Gangnam Style, Britney Spears (como lo oís) y Efecto Pasillo: juro que lo escogen ellos. 


Es un orgullo anunciar que Pol e Izan se han arrancado a cantar en francés. Y es que mantenerme firme para hablarles siempre en francés en un entorno en que nadie más lo hace, no ha sido fácil. El padre ha ido aprendiendo con ellos, así que no es que fuera evidente darles a los niños instrucciones y al mismo tiempo comprobar si Andrés lo había entendido para que por lo menos, si no lo reforzaba, no lo contradijera. Alguna vez se ha dado que yo explicaba algo en francés y al segundo siguiente él daba una alternativa contraria, sin mala fé, en castellano. Pero más difícil todavía ha sido mantener mi conversación en francés cuando delante estaban los abuelos paternos, porque seamos francas, las instrucciones que damos son a veces tanto o más para los abuelos que para los propios niños (véase "con una chuchería hay suficiente por hoy, no se puede comer ninguna más"). La verdad, estos son los momentos que más he flaqueado, es poco práctico decirlo todo dos veces. 


Menos mal que Andrés lo tenía clarísimo e incluso sin entender él mismo nada, ha insistido en comprar cuentos en francés, poner dibujos animados en esta lengua aunque los niños se quejaran a veces de que estaba "en inglés" (sobre todo si anteriormente ya habían visto la versión castellana) y películas en francés, y me ha estado alentando para que me mantuviera firme. ¡Ni siquiera la abuela materna que es quién originariamente es de Suiza es capaz de hablarles en su idioma de tantos años como lleva españolizada! Ha sido un trabajo en equipo, de eso no hay duda. Está claro que las familias que pretenden realmente inculcar varias lenguas lo han de hacer con mucha constancia y paciencia y teniendo muy delimitado y claro quién habla qué lengua con quién y en qué situaciones. 


Y las canciones y algunas respuestas en francés... Ha sido de repente, o eso parece. Aunque tengo claro que siempre me han entendido cuando les hablo en francés, y que lo mismo se daba en la guardería que les hablaban en catalán,  los gemelos empezaron a hablar sus primeras frases simples en Córdoba y descubrieron pronto que en castellano todo el mundo les entendía. Era cuestión de lógica y economía que respondieran siempre en español (menos en casos de un interés ferviente por algo, son más listos que el hambre). 


Pero de nuevo P3 o los tres años están siendo un salto cualitativo. Y además de recuperar las canciones y las coreografías, de sentir pasión por los cuentos, empezar con las marionetas y las representaciones simbólicas, de pronto mezclan con mucho tino castellano (la lengua predominante aún), catalán y francés, ¡hasta en las canciones! 


Aún recuerdo el día que una señora me paró en medio de la calle y preocupada me preguntó: "niña, pero si les hablas en extranjero, ¿ya te van a entender?". Pues sí, oiga, como si les hubiera hablado siempre en esa lengua. Pero por si alguien seguía preocupado, ahora se ven los frutos. Me encanta ver cómo, a pesar de tener el castellano como lengua dominante, responden las preguntas que los personajes de los dibujos animados plantean en francés, cantan las canciones infantiles que con mi horrorosa entonación insistía en cantarles y que parecía que caían en saco roto, y como cada vez más explican lo que han hecho en el colegio en catalán. Y sin traumas, ni problemas ni nada de nada. ¡Viva el trilingüismo


Viva, porque además nos da muchos momentos graciosos. De esos en que los gemelos castellanizan palabras francesas o hacen conjugaciones con toda lógica, pero que si alguien les oyera fuera del núcleo familiar podrían formar un pequeño revuelo y extrañar a más de uno. Las más espectaculares son...


- Dile que no cride, ¡me está cridando! (qu'il ne crie pas - - que no cridi - que no grite/ chille; il m'a crié! - m'ha cridat! - me ha gritado).
- Mamá, córtame las uñas que grifo (je griffe - araño)
- Mamá, me he coñado. Papá, cóñame. (je me suis cogné - me he chocado: Papá, chócate conmigo -que es un juego de esos brutos que tienen los chicos, ¡cosas de hombres!-)



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