martes, 29 de octubre de 2013

Gemelos en dos líneas escolares: las discrepancias

Escola Jungfrau, Badalona. De www.xtec.cat
La evolución de los mellizos en la escuela va a un ritmo que me da vértigo. Desde que empezaron P3 no hay día que no aprendan alguna canción relacionada con el cuerpo, el otoño, los animales o el nombre de su clase. Y aunque van a clases distintas, en la escuela Jungfrau aprenden exactamente lo mismo en una que en otra (tienen una coordinación envidiable, la verdad). 


Gemelos separados en la escuela: sí o no

De hecho, es de agradecer que la escuela tenga un equipo pedagógico tan bien dirigido y que se coordinen todos (y digo todos, profesores, personal técnico auxiliar y padres) para ir una. Me ha tranquilizado como madre de gemelos. Estuve dudando mucho si pedir en primera opción un colegio con una sola línea (clase) para que no los separarán porque me generaba muchas dudas el tema de la separación "por defecto". 


  • Si en la guardería han ido juntos tres cursos hasta los tres años y ha ido bien, ¿porqué cambiarlo ahora? 
  • ¿ No será demasiado cambio, un estrés emocional añadido, sumar el cambio de la guardería al colegio, con el cambio de profesores y compañeros, y encima separar los hermanos? 
  • Si Pol e Izan no tienen problemas de relación entre ellos ni con los demás (los dos son muy extrovertidos y sociables)... 
  • Si además no hay uno que domine al otro ni falta de autonomía...
  • Y si los expertos como Cooks Fenstra desaconsejan la separación a edades tan tempranas y si no hay un motivo de peso para ello...
  • ¿Porqué tengo que acatar un sistema que por comodidad o porque es la última moda -cómo lo de que los niños duerman de lado o hacia arriba o hacia abajo según la década-? ¿Porqué los separan sí o sí sin pedirme cómo madre tan siquiera mi opinión, sin considerar cada caso particular? 




Las dudas eran muchas, pero aún así no me convencía tampoco que todo la escolaridad fueran juntos a clase en los colegios de una sola línea, a,parte del hecho que por número matemático de plazas había menos números que nos tocara,,por ejemplo, la Gintanjali que era la opción alternativa a la Jungfrau. 


Lo cierto es que con esta salvedad, la Jungfrau era un colegio que nos convencía por muchos motivos: público, con buena reputación de nivel y de modelo pedagógico, con buena coordinación de todo el equipo con educación en valores, con un AMPA fuerte y muy implicada, con un comedor con cocina propia, con atención a la diversidad, educación para la paz, muchas salidas y colonias incluidas en una cuota socializada del AMPA mensual, y un programa de socialización de libros a partir de primaria con el que se ahorra mucho dinero y se inculcan valores como compartir. 


Conclusión, hemos tenido la suerte de conseguir plaza en la Jungfrau gracias al número de sorteo y encima hemos disfrutado de la celebración de su 50 aniversario. Y hablar sobre la separación o no de los gemelos, no ha habido opción: entre otras cosas porque juntó a Pol e Izan ¡hay tres parejas más de gemelos en P3! (De verdad que la cantidad de nacimientos gemelares en Badalona es de estudio).






Y ¿cómo está yendo la separación de los mellizos? 


En principio, la adaptación está yendo bien. Desde que supimos que nos tocaba como colegio la Jungfrau y que la separación era incuestionable, les hemos ido repitiendo y explicando que irían "al cole de los mayores" con otros amiguitos y profesores nuevos y que, ¡qué guay!, Pol iría a una clase e Izan a otra clase. ¡Qué bien, qué chuli, una clase para cada uno! Era cuestión de presentarlo en positivo para crear los menores traumas posibles y parece que funcionó. 

También es cierto que desde que hemos empezado con la escuela salen reventados, porque en vez de sus casi dos horas de siesta en casa han pasado a una escasa media hora. Que además se suceden los enfados y las crisis de pataletas, con gritos y patadas incluidos. Que incluso parece que aparecen celos de Izan hacia Pol o de mayores llamadas de atención (de Izan). Aunque como siempre nos queda la duda si es parte de la adaptación de cualquier niño (con o sin gemelo) y si será una fase. El profesor, al que preguntamos si había detectado alguna dificultad, sólo señaló que en clase estaba bien y que tuviéramos paciencia hasta después de Navidad, que los cambios eran muchos y que la tensión acumulada del día podía salir en forma de pataletas. 


También hemos observado que en el patio Pol e Izan no se buscan tanto como otras parejas de gemelos. Juegan juntos entre ellos porque se llevan bien, pero igual que juegan con otros compañeros, y no tienen esa relación de dependencia que otros casos han detectado. Un día surgió la duda sobre si Pol era el dominante porque dirigía el juego, pero francamente, como le dije al profesor, lo dudo. No es que Pol domine a su hermano, es que es un líder nato con todos sus compañeros, él dirige el juego y los demás le siguen, siempre ha sido así. Y es que son muy diferentes en carácter y formas de hacer. La gente que piensa que los mellizos por haber nacido con dos minutos de diferencia se parecen, no saben de lo que hablan (en nuestro caso). 


Y en cuanto a lo que hacen o no en el cole, la coincidencia de historias y las versiones de las canciones, aunque en la escuela hacen todo lo posible por seguir la misma ruta y programa, siempre hay pequeñas discrepancias entre los gemelos con que si no es esa o tal estrofa o sobre la coreografía que acompaña. Es un poco una novedad en sus discusiones porque hasta ahora iban los dos juntos (y no revueltos, y tan contentos) a la guardería. Y como hacían lo mismo su relato era más bien complementario. Claro que discutían, todo el día, pero más por territorialidades y turnos y posesiones. 

Ahora los relatos de "qué habéis hecho hoy en el cole" son una carrera por ver quien explica algo antes, más rápido, a un volumen atronador. Y un debate sobre cómo es el cuento o la canción "de verdad", la versión correcta, una defensa aferrizada de su verdad absoluta con argumentos de mucho peso: "pues Francesc/ Vanessa dice que"... Y claro, así no llegamos a ninguna parte. 

Y claro, yo no tengo ni idea de quién tiene razón o si la tienen los dos, así que les doy turnos, les escucho y doy la razón a los dos intentando llegar a un consenso o a la conclusión de que hay diferentes versiones de la historia y todas son correctas -tal como me enseñaron en el postgrado de cultura de paz y gestión de conflictos  Pero a veces, sólo a veces, me quedo tan alucinada con su fervor y su creencia absoluta en su verdad que me hago un poco la loca hasta que se aclaran... Si es que se aclaran :) 


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