miércoles, 2 de octubre de 2013

Dejar un niño meado sin cambiar en la escuela es cruel

Esto será breve: Cómo es posible que en preescolar, especialmente en P3 y recién iniciado el curso, dejen a un niño, casi un bebé todavía, meado hasta las trancas hasta que su madre, su padre, sus abuelos, la canguro o alguien venga a rescatarlo.

Desde que te llaman "ven a cambiar a tu niño que se ha meado" -si no cargado directamente-, hasta que puedes llegar o localizar a alguien para que vaya ha pasado por lo menos media hora. Eso tirando a lo corto y sin contar en ciudades donde uno trabaja a una hora de trayecto. Y mientras tanto el niño meado. Probablemente llorando, avergonzado, quizá dejado de lado por algún compañero... Y la maestra o el maestro... Qué hace: ignorarle, explicarle a un niño de tres años porqué no le cambia a ver si lo entiende... 

No es una leyenda urbana. No me lo ha contado la amiga de la amiga de la amiga ni la vecina de nadie (como lo de que las farmacéuticas pagan a gente por tirar piojos a los areneros y patios de los colegios porque si no, no se explica tal proliferación en los tiempos que corren de limpieza hasta exagerada). Le ha pasado a un familiar directo. Por suerte, en mi colegio tienen algo de compasión por el niño meado en cuestión (o cagado) y le cambian con ropa de segunda mano que tienen allí. Quizá tu hijo o hija no sale conjuntado ni a la última moda no guapi, pero sí seco y con la confianza en sus profesores algo más intacta. La norma existe, como en toda España, pero luego están las personas y el sentido común. 

Lo sé, hay muchos niños por maestro, más ahora que han ampliado ratios, y cada vez hay menos personal de apoyo. También sé, y respeto muchísimo, que el trabajo de la escuela no es ni mucho menos hacer de guardería, ni inculcar hábitos de higiene o hacer tareas asistenciales. Entiendo que los niños salen sucios, con mocos, quizá manchados y con heridas "de guerra". Comprendo que no llegan a todo, porque yo misma con gemelos a veces no doy a basto, y sólo sin dos. 

Sin embargo, dejarlos meados "porque no es mi trabajo", "no llego ni tengo personal de apoyo". "Estoy protestando contra los recortes"... No, lo siento, no puedo estar de acuerdo. Dejémonos de lo que estipula el contrato o la ley o de protestas o lo que debe ser. Pensemos en el niño meado que se sentirá sucio, incómodo, avergonzado incluso. Qué queremos transmitirle a ese niño: que es malo o está mal mearse encima? Que de "ese acto sucio" sólo se ocupa mamá? Qué la maestra o maestro no le miman tanto como en casa? Queremos culpabilizarlo, avergonzarlo? 

Y tanto más si esto ocurre en las primeras semanas de colegio en que los pequeños están adaptándose. Si además es uno de los pequeños que cumple justo a final de año y se lleva casi 12 meses de diferencia con alguno de sus compañeros. Quizá está enfermo. O tiene un hermanito reciente y en su crisis de celos está en plena etapa regresiva. O simplemente aún está aprendiendo a controlarse y vivir sin pañal. Se ha despistado. Lo que sea. Pero seguro que no todos los niños se mean (son los menos), ni lo hacen todos a la vez (puede haber un día malo pero no creo que tantos), ni siquiera cada día y mucho menos durante todo el curso. 

Dejar un niño meado, llorando, sin cambiarle, me parece cruel, contraproducente y además injustificable.  Las normas se pueden saltar, y cambiar.  Un poco de sentido común, por favor. 


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