sábado, 11 de mayo de 2013

Hacer pipí en el water: operación pañal gemelar


El "water" en cuestión... 
Izan hizo ayer pipí en el water. Con tres años recién cumplidos algunos diréis que ya era hora y otros que es un gran paso en su evolución, sobretodo para su propia autonomía y también para el relajamiento y descanso de sus padres. Pero no va por ahí el tema. La cosa tiene más gracia. Aunque antes de acabar contando esta anécdota infantil de humor real, quizá sí pueda poner en contexto el chiste con una reflexión sobre nuestra experiencia como padres gemelares con el aprendizaje del control de esfínteres.

El caso es que este verano pasado los gemelos aprendieron a ir sin pañal. No es que ellos lo pidieran ni que se quejaran del paquete, pero con las vacaciones por delante, el calor, ellos que iban a todas partes en pelotas y el soporte de la familia, era para nosotros el momento ideal. Aunque hemos respetado al máximo su propia evolución sin sucumbir a las presiones externas de tipo "estos niños ya deberían  ir sin pañal" (siempre parece que van con "retraso" respecto a no sé qué estandares), también pensamos cómo encajar el ritmo de los niños con algunas otras normas importantes para nosotros, por lo que hemos leído y porque dos son dos; es más del doble de trabajo, la vedad: 

- que no haya más de un cambio importante a la vez en su vida.
- que los cambios se den en un entorno relajado, para todos, incluidos los padres. Quitar un pañal mientras vamos corriendo de un lado a otro trabajando y con tres horas al día entre semana de tiempo materno-paterno-filial no parecía lo ideal.
- que haya por los menos dos o tres semanas por delante para asumir los cambios.

Para ir preparándolos, en su segundo cumpleaños en mayo les regalamos un orinal que tenían como juguete en el salón y más tarde al lado de la taza del water de papá y mamá. Queríamos ir viendo si nos lo pedían, y alguna vez lo hicieron como un juego, aunque no mucho, la vedad.

Conclusión, el verano de sus dos años y poco había de ser el momento ideal para dejar el pañal. Porque dejarlo para los tres años, empezando justo luego el colegio, nos parecía arriesgado. ¿Y si no asumían bien la operación pañal y teníamos problemas con el profesorado de P3? Seguro qué también habéis oído historias para no dormir de profesoras que no cambian a los niños meados en horas o que incluso llaman a sus padres a las 10:00 horas, en plena reunión, para que vayan a por su hijo meado o cagado porque ellos no les cambian, no son una guardería y no tienen ropa de recambio... Siempre me ha parecido una exageración, una leyenda urbana que no entra en mi entendimiento con niños tan pequeños. Pero mejor no tentar a la suerte, que con dos ya me imagino pidiendo una excedencia de meses para asegurar bien el proceso de cambio de pañal, porque con dos, si no es uno, es el otro, o los dos a la vez. Además, seamos claros, los padres hacemos muchas cosas por propia conveniencia y no sólo por motivos únicamente educativos. Y además, ahorrar en pañales, ummmm, es muy tentador. (Por cierto, ¿sabíais que parece ser que hay una técnica para que apenas lleven pañal tres meses?)

Quitar el pañal no fue del todo mal. Lo que más nos costó es que lo pidieran, que avisaran. Algunas meadas fuera de lugar, especialmente si estaban jugando y despistados, pero poco a poco les ha quedado claro que hay que hacer pipí y caca en el water y pedirles a mamá y papá ayuda en vez de hacérselo encima. Hemos tenido épocas, a la vuelta de las vacaciones tuvimos un retroceso con Izan. ¡No nos daban las lavadoras para llevar suficientes recambios a la guardería! Supongo que en parte por el cambio, y en parte porque al principio había que recordarle que hiciera pipí y acompañarle y esperar y me da que en la guardería no estaban para tanta atención. Pol, en cambio, lo pedía más y se hacía derogar menos. Aunque ya os digo que tenemos retrocesos y avances en ambos lados. La cosa es que Izan ha sido el que se ha llevado más charlas y hasta broncas por su pasotismo y por acabar haciéndose pipí encima a pesar de haberle pedido repetidas veces que nos acompañara la lavabo. No me gusta reñirle por este motivo, la verdad, y cuando lo he hecho, he acabado pidiéndole perdón. Pero reconozco que que se meara dos y tres veces encima en una tarde al mismo tiempo que se negaba a ir, tozudo, al water cuando se lo sugeríamos es algo que me saca de mis casillas. Especialmente si he lavado las fundas el sofá cuatro veces en una semana. Lo sé, paciencia, comprensión... 

Pero bueno, esta historia no va de si aún usan pañal para dormir y para la siesta o si se les escapa alguna vez, cada vez menos. La historia es que ayer Izan reclamó hacer caca. Cuando su padre y él llegaron al water, tenía ya los pantalones bajados y los calzoncillos mojados. El padre, algo mosqueado, le preguntó:

- ¿Dónde te has hecho pipí, Izan?
- En el water - respondió el niño en tono sobrado y algo indignado por la duda.
- ¿Cómo que en el water, aquí no has hecho nada aún? - dijo Andrés medio mosqueado porque le mintiera. - ¿Dónde se hace pipí, Izan? 
- ¡En el waaaaaateeeeer! - volvió a responder. 

Y se fue corriendo desnudo de cintura para abajo hasta el salón seguido por un padre con cara de enfado por tanto pitorreo. Hasta que su hijo le demostró que efectivamente había hecho pipí en el water. 

En uno de madera tamaño miniatura de juguete que había puesto en el suelo y sobre el que apuntó para hacer pipí, inundándolo todo, obviamente, ¡pero en el water! 

¡A ver quién le lleva la contraria al niño o si alguien se atreve a decir que no había hecho exactamente lo que sus padres le piden siempre, que haga pipí en el water!


PD: sobre bebés sin pañal, a mi me da algo de reparo, pero puede ser interesante. Es cierto que en tribus indígenas el pañal no existe... http://www.mamaroobabysling.com/BebesSinPanales.htm

4 comentarios:

  1. Aquí te dejo nuestra experiencia.
    http://www.aventurasmultiples.com/nuestra-experiencia-con-el-control-de-esfinteres-de-nuestros-mells/

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    1. Gracias Montse, por compartir. Te decía en tu blog que Cómo te admiro por enfrentarte sola y con dos, hay que ver que listo tu marido ;) Yo lo deje para las vacaciones de verano porque iba a estar más tranquila, ellos casi sin ropa, y rodeada de familia voluntariosa. Me he pasado meses llevando una mochila llena de recambios de ropa, peor que si fuera de acampada. Y ahora peco de ir muy ligera. Sin ir más lejos, este finde he tenido que disculparme cien veces al dependiente de la tienda de juguetes donde un mellizo se hizo pipí y he corrido a comprar unos vaqueros, calzoncillos y calcetines. Los zapatos ya me parecía demasiado. Aunque estaban mojados. El pobre se llevó una regañona y acabó sin sus Gormitis mientras su hermano si tenía regalito. Un poco duro, quizá, pero en el momento fue desesperante porque llevamos toda la semana con accidentes que hace meses que no pasan.

      Lo sé, deberíamos tener paciencia, no gritar, ni echar bronca, ni castigar, reforzar lo positivo... A veces me abruma saber que soy una madre tan imperfecta. Uf.

      Para quien quiera detalles de cómo se debe hacer:

      http://espanol.babycenter.com/a2600301/11-pasos-para-enseñarle-a-tu-niño-o-niña-a-ir-al-baño

      http://espanol.babycenter.com/a9700148/quitar-el-pañal-en-tres-d%C3%ADas-o-menos-

      Yo no lo he leído pero recomiendan mucho el libro Ir al lavavo sin lágrimas: http://www.crianzanatural.com/prod/prod480.html

      De todos modos, diré en nuestro descargo que no lo hacemos tan mal, creo, y que intentamos mejorar y corregirnos cada día además de hacerlo lo mejor que podemos. Los padres somos humanos y nos equivocamos, lo importante es también saber pedir perdón y rectificar, no?

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    2. De acuerdo contigo, somos humanos y nos equivocamos, y nos equivocaremos muchas veces. Pero lo importante es pedir perdón y aprender de nuestros errores.
      Es un proceso abrumador y agotador, por lo menos para mi, pero vale la pena. Jejejeje
      También lo veo como un momento de integración con nuestros hijos. Un momentito de tiempo de uno a uno.
      Cualquier cosa que necesites, estoy a tu orden.
      Un abrazo

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  2. Menos mal que existe el sentido común entre tanta oleada de manuales y reglas para la perfecta maternidad/ paternidad (del estilo y la rigidez que se quiera). Gracias por estar. Por aquí, para lo que desees.

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