martes, 8 de mayo de 2012

Las tardes de playa han llegado con las rutinas del verano

Las barcas de la playa de Badalona
Pol e Izan escalan a las barcas, 2012
Los días se han ido alargando y caldeando y cada vez parece más raro hacer que los gemelos se duerman a las nueve y media, aunque en realidad es su hora límite después de un largo día en la guardería y una larga tarde con mamá, papá o los abuelos trasteando en el parque, correteando por las calles peatonales del centro y entrando en todos los soportales existentes en el camino -que ejercen una extraña atracción en los mellizos y abundan mucho por estos andurriales-. Y con el avance del verano en esta primavera cálida llegan los cambios de rutina familiar.
Izan juega a tirarse la arena encima
Izan jugando con la arena, 2012

Es imposible pararse a jugar en los parques infantiles de Lloreda o Pompeu Fabra sin arriesgarse a coger una insolación y llegar a casa oliendo a sudor rancio. Dónde andarán los árboles frondosos en los parques modernos, me pregunto resoplando de calor. En un intento desesperado les pregunto a los niños si quieren meterse en el cochecito para ir a la playa -ahora sólo usamos el carrito al salir de la guardería y porque estoy sola con ellos y el trayecto es largo y lleno de carreteras transitadas, si no es imposible convencerles de no caminar, tardando el triple de tiempo y desgañitándose a llamarles porque siempre deciden ir en direcciones opuestas-. Sorpresa, sorpresa, deben tener tanto calor como yo porque se apresuran a decir que sí mientras se instalan solos en el cochecito.



Pol jugando con arena, 2012
Izan en la playa
Izan buscando piedras, 2012
Y aquí estamos, recuperando las tardes de sol y playa, cubos y palas, pelotas y arena. Y hemos introducido novedades emocionantes: la zona de los barquitos de pesca de la playa de Badalona donde hay piedras y caracolas a montones -a parte de colillas, papeles, envoltorios y otras porquerías que otro día comentaremos con más furor-, barcas vueltas del revés para escalar y donde hacer equilibrismo -para qué están sinó-, trenes que van pasando para saludarlos, el demonio de las Fiestas de Mayo y muuuuucha arena que acumular en los bolsillos para lustrar bien el parqué de casa.

Faltan los chiringuitos con el café con hielo de mamá y en helado Mini Milk para Pol e Izan y la crema hidratante protectora factor 50+ para declarar oficialmente la llegada de las tardes de playa.

Pol e Izan en la playa de Badalona, 2012
Pol e Izan en la playa de Badalona, 2012

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