lunes, 4 de abril de 2011

Aprovechad el tiempo: once meses aprediendo

"Aprovechad ahora, que el tiempo vuela", nos decían por la calle cuando salíamos a pasear con los mellizos recién nacidos. Y ahora que están a punto de cumplir los once meses, ¡que se acercan al año!, me encuentro haciendo balance de lo mucho que han crecido y aprendido en este tiempo que parece haberse colado por un agujero negro: visto y no visto. Los días pasan todos iguales, llenos de rutinas necesarias para la tranquilidad de los niños y la organización familiar: despertarse, vestirse, desayunar, guardería, comida, siesta, guardería, paseo, compras, juegos, baño, cena...






Y sin embargo, ¡nada más lejos de una jornada aburrida! En medio de tanta programación y organización, el día está lleno de sorpresas inesperadas y grandes descubrimientos que los padres vemos embelesados. Un día están durmiendo y comiendo sin más y al siguiente emiten un gorgeo, luego descubren una mano, un pie, los dedos y la capacidad de coger cosas, a girarse, sentarse, incorporarse, a comer con cuchara... Son tantas las pequeñas aventuras y tan diferentes y a la vez paralelas verlas en mellizos que van cada uno a ritmo pero sin pausa que no hay lugar para el aburrimiento posible. Con un repaso rápido, constanto admirada de lo sabia que es la naturaleza todo lo que Pol e Izan han aprendido a hacer. Estoy segura que si a los padres nos dieran bebés que ya andaran y se movieran lo que uno de once meses tendríamos ganas de tirarnos por el balcón. Por eso es sabia la naturaleza, porque todo tiene su ritmo y su tiempo y padres e hijos nos vamos descubriendo y acostumbrando poco a poco. En once meses mis dos terremotos han aprendido a:

- Ponerse de pié agarrándose a cualquier cosa, no siempre la más estable del mundo, y mantener el equilibrio sin manos como valientes que se lanzan al vacío
- Pol se ha soltado varias veces este fin de semana a dar dos o tres pasos hacia el lugar que quisiera ir... Ay, ay, ay... Si no se pega un trompazo monumental, en breve andará (con más o menos soltura). De momento le encanta ir cogido de la mano andando de aquí para allá.
- Izan sigue prefiriendo gatear, es más rápido, seguro y además nadie te controla la dirección del movimiento, aunque de vez en cuando también anda con ayuda de dos fuertes brazos.
- A los dos les encantan los purés de verduras con carnes variadas, las migajas de pescado, probar la fruta y poner cara de desagrado mientras vuelven a intentar probar una mandarina o una sandía, los yogures (de Danone en bote de vídrio, por favor), el jamón (de pavo, braseado, si puede ser), el pan (sobretodo a Pol que es capaz de morder a cualquiera que intente quitarle el trozo que tenga descompuesto a babas en un momento dado) y sobretodo... ¡Las bolitas! Que son como unos ganchitos de maiz sin sal ni aditivos que papá y mamá compran en una tienda dietética y que sirven de consuelo ante grandes desesperos y rabietas y les encata coger directamente del bote en que se guardan, dos o tres o cuatro, la que quepan en un puño, no vaya a ser que alguien venga y les quite las bolitas ;)



- A Izan le entretiene meter y sacar cualquier cosa de botes y cajas y le encanta el nuevo juego en que pone aros por orden de tamaño en una vara.
- A Pol le entretiene cualquier cosa que sea nueva, durante horas y horas lo investiga del derecho y revés. Pero sobretodo, le encantan los imanes, ¡hay que ver como se pegan en la nevera!
- A Izan le gusta gatear por la arena de la playa sin dirección concreta, ¡no se acaba nunca!
- A Pol le pierden las piedrecitas, las hojas caídas al suelo, la arena y cualquier cosa que esté en el parque o en la playa y pueda coger para llevárselo a la boca.



- Izan bebe cada día agua de la bañera con el vaso que hay para quitar el jabón de la cabeza. ¡Menudos tragos!
- A Pol le gustan los columpios, pero si le cogen bien y no va muy rápido, que sinó le da mucho miedo.
- A Izan le encanta estar dentro de la chimenea, debajo de la silla, o de la mesa, arrastrarse entre las patas de los muebles... Cualquier sitio pequeño y que parezca de difícil acceso, ¡él siempre consigue colarse!
- A los dos les chifla saludarse por la mañana. Después de toda una noche sin verse, gritan, hacen aspavientos y se ríen a carcajadas cuando se ven.
- Izan busca a Pol para cogerle por los hombros, tocarle la cara, tirar de sus orejas o darle besitos (con grandes lametones y la boca bien abierta en plena mejilla). Pol se deja hacer, aunque lo de que le tiren de las orejas no le pone demasiado contento.
- Pol busca a Izan para tocarle la cara y para acariciarle el pelo, aunque al final siempre acaba agarrando fuerte un mechón y tirando con toda su capacidad. Y eso a Izan no le gusta nada. Es más, en general a Izan no le gusta demasiado que nadie ni ningún niño le toque demasiado y al único que medio consiente es a su hermano.
- Izan ha pasado una época de dar besitos cada vez que lo pedíamos a reservar los besos para su hermano (siempre), mamá (de vez en cuando), el resto de la familia (cuando le conviene) y al resto decirles adiós sacudiendo la mano arriba y abajo.
- Pol de besitos nada, a él, que se los den, que le gusta mucho que le mimen.

Y en estos once meses, muchas más cosas y grandes descubrimentos. Como la lengua, que Pol se pasa el día cogiendo con dos dedos y retorciéndose. O los niños de los espejos. O los pelos del pecho de papá. O que el chorro de agua de la bañera se puede tocar pero no coger. O...

¡Qué gran aventura y qué suerte que los padres podemos verlo para recordar lo importantes que son las pequeñas cosas y los logros pasito a pasito! Aquí seguimos. Contentos, cansados, poco dormidos, con la ropa llena de papilla, babas, mocos y otras lindezas, con la casa hecha unos zorros, con el congelador lleno de purés de verduras variados, con el estrés pegado al culo, con la basura repleta de pañales (¡que son carísimos!) y repletos de paciencia ante los llantos, pero felices cuando ellos se ríen, intentan andar, gatean que se las pelan, abren una boca enorme para comer o duermen una noche de un tirón (o casi). Pero el tema del sueño, el dormir y los despertares es otro, largo, y da para otros muchos textos. Todo se andará. Como los gemelos.



Nuevo álbum de fotos: La primavera llega a los gemelos
La primavera llega a los gemelos
06/03/2011
de Celia Ramón
Entre los 10 y los 11 meses los descubrimientos son muchos, muchísmos: el carnaval, la primera vez que vamos a la playa, que tocamos y comemos arena, que nos llevan a pasear por el parque y jugamos en los columpios y queremos llevarnos árboles a casa hojita a hojita... ¡Todo un descubrimiento, la primavera!


2 comentarios:

  1. Encantada wapísima !!!
    Soy mamá de 4 nenes, dos hombrecitos de 7 y 2 años y tmb de una parejita de muñekitas mellizas de 15 meses k llegaron por sorpresa para konvertirse en las reinas de la casa.
    Tienes una parejita preciosa, me ha encantado ver lo bonito k tienes el blog kon kada una de sus etapas, a mí me huviera encantado, pero el tiempo no me dá para más jajaja
    Un saludo y hasta la proxima, nos leemos ok ???
    Bss :D

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  2. Gracias, Virginia@, espero que aunque no tengas tiempo de más, disfrutes por entero de tus 4! peques. Yo apenas tengo tiempo con dos y no consigo renovar el blog todo lo que quisiera, así que con el doble debes estar diez veces más entretenida. Estoy encantada con mis dos mellizos, y aunque cansada, no imagino ya el día a día sólo con uno de ellos. Besos a tu gran familia.

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