- Uf, últimamente están muy respondones y no me hacen ni caso, o directamente ni me escuchan...
- Sí, el mío también está en Babia y cuando le repito las cientos de veces no me hace caso hasta que grito como una loca y aún así, pensaba que me pasaba sólo a mí.
- Uy las mías están insoportables y llevan casi un año así... Venga molestarse la una a la otra, venga llevarme la contraria...
No diré que saber que otros padres de niños de alrededor de seis años están igual a una no me consuele un poco. Pero sigue siendo agotador. Llevamos una temporada donde los enfados y las carcajadas tirados por el suelo se suceden a la velocidad de una personalidad bipolar y cualquier frase, mirada, empujón o dibujo se convierten en un desaire de magnitudes insoportables para alguno de los mellizos. Encima, o se chinchan todo el rato y todo en el otro les molesta o se alían y hacen como si los padres fuéramos transparentes. Da igual lo que digas o en qué tono o estado de seriedad o histeria... Da igual, todo les resbala, te miran a duras penas y les falta el canto de un duro para alzar los ojos al cielo (si lo llegan a hacer creo que perderé definitivamente los papeles). Ejemplo navideño: día de gemelos aliados. Movidos, trastada tras trastada y ellos oyendo llover a cualquier indicación paterna. Resultado: llegamos tarde y el padre lleva rato pidiendo que paren de perseguirse a toda velocidad saltando y deslizándose por el pasillo de una casa que no es nuestra y cuyos vecinos deben estar hasta los bemoles. En un momento dado grita enfadado "Me estáis tomando por el pito del sereno o qué?". Y durante tooooooodoooooo el día tuvimos dos mellizos desternillados cada vez que uno decía "señor pito, jajajajaja".
Yo tengo una teoría... Es la crisis de los tres... Cada tres años, zasca, reafirmación personal y definición del carácter y la autonomía y blablablá que no les crees un trauma y que respetes su evolución y su espacio... Véase... A los 3... Crisis de reafirmación. Rabietas. Noes por doquier. Y a los 6: enfados, niños enfurruñados, chinchones, susceptibles, sordos y muy selectivos con las indicaciones paternas. Y a los 9 presdolescencia. Y a los 12 preadolescencia al cuadrado. Y a los 15, apaga y vámanos. A los 18 somos adultos para lo que nos da la gana...
Teniendo en cuenta que la cosa puede empezar un año antes según el niño (o un año después) y que cada crisis puede durar alrededor de un año... Vamos, que estás siempre liado en esto de la crianza a trancas y barrancas y que cuando creías que le habías pillado el truco pues va y llega la reafirmación personal.
Y como los queremos con locura y no queremos ser malas madres crea traumas pues hacemos lo que podemos y algún día vamos cual loca de la pradera corriendo por la calle a gritos detrás de los que quieren afianzar su carácter, manda coj... Digooooo, que son muy majos, oiga.