viernes, 18 de marzo de 2016

Regalos de niños y despedidas en vacaciones

Queridos hijos: ayer os fuisteis muy emocionados y contentos de vacaciones con los abuelos, a ver a los primos, en tren... Toda una aventura! Y yo ya os echo de menos. Veo vuestros regalos de niños y aún siento el abrazo de la despedida. El síndrome del nido vacío debe ser todo un reto. Vosotros volvéis en algunos días y a pesar de esta "saudade" al mismo tiempo disfrutaré de tardes libres, de cenas y salidas adultas, de estar en pareja a solas...

Yo me alegro mucho por vosotros, recuerdo mis propias vacaciones en casa de los abuelos, con mis tíos y mis primos, y la memoria de las emociones de entonces me invaden. Tenéis suerte, son experiencias que os harán ser personas especiales. Por otro lado, hace un día que os habéis ido y se nota vuestro vacío en casa. Todo está silencioso pero aún hay rastro de juguetes por todas partes, pilas de ropa sucia y por planchar, y algún que otro calcetín o zapato desparejado bajo el sofá o las camas. 

Lo más bonito y desgarrador a un tiempo ha sido vuestro regalo de despedida. Unos cuantos juguetes especiales dispuestos sobre la cómoda del pasillo para que os tengamos presentes. Es entrañable cómo de pronto Izan dice "mamá, tengo un regalo para ti muy especial pero no te lo puedo decir porque es sorpresa, sólo te doy una pista que es gris y tiene trompa". Y aparecen con el elefante que duerme contigo, "porque así le cuidas". 



Y me fundo cuando os despedís como Pol con un beso "largo, mamá, muy largo para que fuere" y me abrazáis y me despeináis con un abrazo tan fuerte que vuestros bracitos se ponen blancos de esfuerzo. 

También habéis pensado en Latifa, esa mujer que es mucho más que la señora que viene a limpiar y a veces esconde cosas importantes como ese envoltorio de caramelo que estaba sobre el armario junto a la litera porque era un tesoro y un recuerdo muy importante. De pronto encuentro el último trozo de chocolate de la Mona con una nota para Latifa, con una pinza para que no se pierda, con el palo del médico para abrir la boca porque así el regalo es mejor y mas completo... Me fundo...




Pasadlo bien, hijos. Yo estoy cuidando el elefante, el perro, los Minions y todo lo que nos habéis regalado (provisionalmente). Me encantan vuestros regalos de niños y vuestros besos largos con abrazos que despeinan. 

Os quiero hasta la luna y hasta el sol y vuelta a la Tierra para luego subir al cielo infinito. 

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