viernes, 22 de mayo de 2015

Going to Ibiza: isleña modo on

Isleña modo on. Gracias a mi familia estoy ahora mismo a bordo de un avión (escribiendo en el bloc de notas para luego hacer un copia-pega en la app de blogger y postear... Mucho mejor la app para WordPress, a nivel de funcionalidades, pero ese es otro cantar y otro día se lo cuento a quien le pueda interesar). La cuestión es que estoy encajonada en estos estrechos asientos de avión low cost



Voy yo sola porque a mi familia le apetece tenerme a solas y porque el vuelo es más "cost" que "low". Es lo que tiene ser de Ibiza, que los puentes festivos, los fines de semana de finales de mayo a septiembre, las quincenas de julio y agosto y en general las fiestas de guardar, incluidas las navidades, son prohibitivas. Y claro, los residentes isleños tienen descuento en el billete. Pero los familiares que queremos "volver a casa por Navidad" no. 

Es más, el descuento se hace sobre el precio de mercado del billete que compras, así que incluso siendo isleño tener que salir de Ibiza en pleno agosto te puede salir por un ojo de la cara. Luego suma alojamiento (por suerte me lo ahorro), alquiler de coche y comida (mi mare alucina de lo barata que es la comida en el súper cuando viene a Barcelona; sí, Ibiza es cara hasta para los que viven allí). Teniendo en cuenta que los peques pagan billete íntegro a partir de los dos años y que las familias trabajadoras tenemos vacaciones escolares idénticas y en masa, la broma de que los mellizos disfruten de abuelos, tías y primas y de que una menda pueda achuchar a su familia, comer cuinat en Semana Santa o sofrit pagès y salsa de Nadal en invierno, esa posibilidad es poco accesible a bolsillos en crisis. Mil eurazos costaba irnos toda la familia este finde a Ibiza, no os digo más. 


Luego nos extrañamos que los visitantes y turistas cada vez paseen más y gasten menos en la isla. Pero es que el bolsillo medio hace el esfuerzo para ir y estar en la isla. Los caprichos han de ser por fuerza contados y mejor del tipo "siempre he querido bañarme en bolas en el mar a la luz de la luna" (altamente recomendable, por cierto). 

Total, que aquí estoy de fin de semana de madre sin hijos, de Rodriguez, más contenta que unas pascuas porque ha sido un regalazo sorpresa y porque ya llevaba tiempo queriendo respirar ese cielo salado y azulón de mi isla querida. 

Me da un poco de lástima por Izan y Pol que querían saludar a Rusca (la perra) y visitar a los barruguets que les dejan chuches entre los arbustos cuando vamos a caminar por el campo a través. Pero se lo han tomado bien, me han pedido un regalo (con pilas y que funcione bien) "típico" de la isla (???) y se han quedado con los iaios mientras el padre regresa de un viaje de trabajo en la capital del reino. 

Y es que para poder ponerme en "modo isleña on" y disfrutar de un fin de semana de relax (qué corto se me va a hacer) siendo madre (gemelar) hay que tener abuelos presentes (o ayuda) y un señor marido que la quiera a una mucho, le desee que se lo pase en grande y se haga cargo de los gemelos en ausencia de la susodicha. Así que me siento muy afortunada. Ya empiezo a notar el slow invadirme. 

Pasearse por el aeropuerto cotilleando tiendas y probándome ropa ya ha sido un preludio de lujo; no, no he comprado, aunque ganas no me faltaban, el espejo es demasiado sincero, se avecinan dietas... Pero hoy y mañana y pasado, como que no. 



En tres, dos, uno... Os achucho. Miro el cielo oscuro de la noche y está inundado de estrellas. Voy a la playa y miro el mar, sin trenes ni coches ni aglomeraciones por detrás de la espalda. Veo esos viejos amigos que no ves es años pero con los que hablas como si los hubieras visto ayer. Y disfruto de la isla. 

Ahora sí, isleña modo on! 


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