jueves, 16 de abril de 2015

Mamá tiene tiempo... O poder teñirse en casa

¡Por fin! Pensaba que este día no iba a llegar nunca. Después de casi cinco año con los mellizos había tirado la toalla y me veía llegando a abuela con las ojeras por las rodillas, los pelos de las piernas cortados a cuchilla (con los subsiguientes cortes, picores y momentos de "mamá, tus piernas pican como la cara de papá") y el maquillaje caducándose en algún cajón que ahora no recuerdo.

No nos engañemos, una nunca ha sido mucho de potingues y de pasarse horas ante el espejo, a mí me va la vida al natural y espero que los gemelos aprendan a disfrutarla así, sin complejos, sin manías. Pero una cosa es vivir sin estar estresada por los potingues y otra muy diferente no tener ni cinco minutos para tener un rato a solas y mimarse un poco.

Pero todo llega. Parece mentira, pero sí. Y resulta que ahora los gemelos están en una etapa en que son cada vez más autónomos en su juego y entre ellos dos se bastan y se sobran para jugar, explicarse historietas, pelearse y vuelta a empezar. Se puede ir con ellos de compras, y con un solo progenitor presente la cosa se puede llevar con bastante dignidad. Y eso es que pasó el sábado. Que los mellizos se fueron con su padre a comprar y yo me quedé en gloria solita en casa con un bote de coloración en casa delante. ¡Bieeeeeeen! ¿Para qué quiere una un spa o unas vacaciones teniendo una hora y media por delante sólo para ella?


Así que manos a la obra. Gracias a Testamus, recibí en casa la nueva coloración no permanente de Palette Perfect Gloss Color de Schwarzkopf. En un pis pas esta puesta en el lío:

  • Instrucciones leídas. 
  • Toalla protege camiseta vieja de mi señor, preparada. Incluso me puse un delantal por no desatar un drama familiar. Las camisetas viejas que no se pueden tirar jamás de los jamases, ya se sabe... 
  • Mezcla de la base con el tinte, bien zarandeada a ritmo latino (con música de fondo todo se hace mejor). 
  • Pelo sucio (es mejor), listo para la operación. 
  • Guantes contra las manchas en la manos indeseables, puestos. 
Así que en unos diez minutos conseguí extender mecha a mecha el tinte y repartirlo por todo el pelo. Me hice un masaje capilar para repartirlo aún más. Y estupenda me paseé por la casa con un "moño tinte" poco favorecedor pero alagüeño. 

Como estaba que me salía de mí con tanto tiempo libre, mientras esperaba los 20 minutos necesarios hasta tener que quitar el tinte (¡20 minutos! ¿cuándo tuvisteis 20 minutos la última vez, para vosotras, mamis?), ¡me pinté las uñas! No me digáis que mi sesión de belleza no fue lo más, estaba pletórica. 

Y 20 minutos después, el tinte rojizo que se estaba quedando paja volvió a brillar con luz propia. ¡Tachán! Reto conseguido, mamá pudo teñirse con éxito en casa :D

PD: A partir de ahí todo fue un "corre que te pillo" de clases de natación y piscinas, barbacoas con amigos, tarde de paseos, juegos, llantos, películas, más llantos, risas, más juegos... Y hasta el infinito (o más o menos las diez de la noche, hora en que la calma vuelve a la casa y en que los padres se "mueren" en el sofá para quedarse fritos ante cualquier tontería que la tele se digne a poner en su programación). 


4 comentarios:

  1. Pues muy bien, no? Qué bien aprovechamos el tiempo las multi mamis...jajaja!

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    1. Desde luego, Rocío, las multimamis (sobre todo las de gemelos ¡o más!) y las de varios uno detrás de otro tenemos muy poco tiempo para nosotras mismas. Siempre me dicen, "ya llegará", pero yo no lo vislumbro. Supongo que será cuando la adolescencia y el "quita, mamá, que me molestas". De momento, rapiñamos lo que podemos, cada vez más, también es verdad :D Gracias por comentar.

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  2. Yo aún no me he teñido nunca ¡me arranco las 3 canas que tengo controladas! A lo bruto. Pero desde luego con los churumbeles no creo que sea tarea fácil, así es que ya nos viene bien tener productos que lo hagan todo en el menor tiempo posible. Yo, esta noche, a lo mejor consigo pintarme las 10 uñas de las manos a la vez.

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    1. Yo tampoco soy mucho de teñirme y por suerte no tengo aún canas, Lucía, pero sí me gusta cambiar de look de vez en cuando, es como renovarse. Y lo cierto es que ha sido como un milagro, tener tiempo para hacerme el tinte... Es genial... Ay, madre, para lo que hemos quedado, ya ves que con muy poco nos conformamos, jajajaja. Gracias por pasarte a comentar :D

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