jueves, 22 de mayo de 2014

La vida cuando ya no está

La vida es tremenda. Corta. Casi siempre demasiado corta. Para quién la vive y para quién la disfruta con ese quién. De pronto te enteras que alguien conocido está muriendo. Un cáncer devastador. Y no importa que haga años que no sabes nada de esa persona, que no hubiera relación ni pensaras en ella. No importa, porque de pronto te das cuenta que no podrás volver a pensar en esa persona como alguien vivo y con proyectos. Porque ahora todo quedara difuminado por la pátina que se le pone al recuerdo cuando alguien muere. 

Nos afecta, por lo menos en este lugar del mundo, la muerte. Nos da dos hostias de realidad bien dada. De pronto nada es tan urgente ni tan importante. El tiempo, las obligaciones se vuelven relativas. Te acuerdas de los últimos decesos que te conmocionaron. Porque no lo esperabas, nunca lo esperas. Aunque tuviera casi cien años y hubiera tenido una vida plena. Y si encima es joven y tiene algo cercano a tu edad... El mundo parece otro. Es como si el ritmo de los demás, del mundo, no correspondiera con la realidad. La real. No la fabricada. Es tremenda la vida, cuando ya no está. 

PD: Un abrazo, Mireia. Estés donde estés. 
PD2: Mucha fuerza en la lucha Julia y familia. 
PD3: Os recuerdo aunque la estancia fuera breve Carlos, Vicente, Quim. Ni que decir tiene que echo de menos a mis abuelos, Catalina, Edmond. Y otros tantos que en algún momento dejaron esa sensación de vacío.


La vida..
Imagen de Flirck con CC

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